lunes, 17 de septiembre de 2007

MI VIAJE EN TREN A BUDAPEST

Estaba estudiando en Girona un pueblo cercano a Barcelona, y decidí asistir a un Congreso de turismo en Budapest. Antes de llegar a Europa había planeado en mi mente visitar esta vez, y de todas maneras la Europa del Este, porque todo me indicaba que era distinta, así que este congreso era la oportunidad para aprender y conocer de paso estos países por los que sentía mucha atracción. Así que investigué como llegar a Budapest lo mas barato posible porque mis ahorros de estudiante no me alcanzaban para viajes extras, pero como estaba en Europa, hay que aprovechar no?. Averigue por todos lados, agencias viaje, internet, oficinas de información turística, compañeros de clase y no encontraba buenos precios, todos pasaban de 250 euros ida y vuelta, pero con escalas en varias capitales europeas, así que espere dos días antes del evento, por si aparecía una oferta.

De pronto se me ocurrió acudir al aeropuerto de Girona y preguntar en las mismas oficinas de las aerolíneas low cost (bajo costo), - que han invadido el mercado europeo- cuanto costaba un boleto a un destino cercano a Budapest y de allí haría una conexión. Estos pequeños aviones vuelan a casi todas las capitales europeas en corto tiempo y barato. Así que encontré lo que quería. Por 80 euros ida y vuelta volaría a Venecia (que no conocía) y de allí tomaría un tren a Budapest pero aun no tenia idea como hacer la conexión.

Inicie mi viaje y calculaba llegar a Budapest al amanecer para asistir a mi Congreso. El vuelo fue tranquilo y el avión estaba lleno de italianos, españoles, jóvenes y empresarios. El avión aterrizó en Treviso el aeropuerto cercano a Venecia, un aeropuerto con instalaciones muy antiguas y pequeño. Personalmente cuando llego a un nuevo sitio siempre sigo al grupo, observo mucho, y pregunto. Ví unos buses fuera del aeropuerto y habían letreros que decían, Mestre-Venecia y otras estaciones italianas. Me subí en el bus con dirección Mestre-Venecia y pague 5 euros. Hacia mucho frío y eran las 6 de la tarde. El chofer al parecer esperaba que se llenara el bus, porque hubo una larga espera, pero una vez que él arranco el motor, este no encendía, lo intento varias veces y nada, así que abrieron el compartimiento del motor y salía humo de alli!!! que terrible!!, intentaron por largo tiempo arreglar el desperfecto, pero era imposible, no arrancaba y el tiempo seguía pasando.

Finalmente nos cambiaron de bus y partimos a la Estación de Trenes de Mestre en Venecia, llegamos a Venecia como a las 8 de la noche, trate de ver por la ventana los canales porque casi todo este recorrido de Treviso a Mestre los pueblos están sobre el agua, pero no pude observar mucho. Ya en la estación de trenes, me acerque a la oficina de venta de ticket y pregunte sobre el tren a Budapest. Siempre he percibido que el italiano común no es muy preparado en cuanto a idiomas, o sea inglés muy poco y castellano casi nada, pero me acerque igual a la oficina de venta de ticket de tren y pregunté en ingles y el señor no me entendió, hable en castellano y me entendió algo, al final solo le dije: “Budapest”. Y me dijo: "Treno 9pm, no ticket” así que le entendí que no podía venderme el ticket pero que sí pasaría un tren por esta estación a mi destino final.

Eran las 8pm, casi no había personal en la estación pero busque mas información, trate de hablar con la gente pero nada, asi que caminando encontré una oficina abierta y la señora hablaba inglés, me dijo que esperara el tren de las 9pm y que solo subiera porque en el tren podría comprar el ticket, “fíjese bien en el letrero”, me dijo. Así que esperé. Parecía una estación de película, me transporte a los años 1900. Estuve atenta esperando y de pronto apareció un tren de estructura de metal, muy alto y a una velocidad bárbara y paro en la estación, salio un vapor, polvo o humo, o algo asi, característico de estos trenes y pregunté: “Budapest?”. Y me subí. Me senté y un controlador se acerco a mi y me dijo: “Biglietto” y le dije en castellano que iba a Budapest. Y me dijo: “io cobro ticket a frontera y allí pagar otra vez”. Pues la siguiente frontera, según mi mapa era Eslovenia, estación de Ljubljana, capital del país.
El tren casi estaba vacío, y yo pegada a la ventana. Nos detuvimos en varias estaciones entre ellas Trieste y Villa Opicina. Son dos horas hasta la frontera. Como peruana siempre las fronteras me causan un poco de temor por las visas, pero ya estaba embarcada y tenia solo mi visa húngara y mi DNI español. Al llegar a la frontera el controlador italiano se bajo y en la siguiente estación subió el controlador de Eslovenia un hombre fornido, blanco y muy alto. Al recorrer el pasillo me hablo en su idioma señalándome un ticket y le mostré el ticket italiano. Yo le pedí hablar en ingles pero no hablaba ingles, ni francés, ni español y en ese vagón nadie hablaba ingles, así que no nos entendimos. El tren avanzaba y el controlador regresó nuevamente y otra vez en idioma esloveno me indicaba un ticket. Con señas le indique cuanto costaba viajar a Budapest, y señalándole mi mapa le dije que yo iba a Budapest y no a Ljubljana-Eslovenia. Al poco rato me escribió en un papel el número 5 hasta Dodova-Zagreb, la siguiente frontera en Croacia y le pague 5 euros, nos entendimos finalmente.

Después de este intento de comunicación, pasamos por tres o cuatro estaciones eslovenas, llovía mucho y de pronto paramos en la capital del país: Ljubljana. Eran como la una de la madrugada cuando de pronto subió un grupo de policías con linternas, sellos y teléfonos celulares, todos con fisonomía distinta, muy parecida a la rusa, y bueno ya estábamos en otras tierras. Los policías pidieron pasaporte a los pasajeros y un hombre me pidió en ingles mi documento, reviso todas las paginas con linterna y llamo por teléfono y se llevo mi pasaporte, pero no se lo permití y le pedí que me lo devolviera, y me dijo que esperara porque era posible que yo necesitara visa de transito. Qué!! Increíble!!!! Por cruzar en tren estos países hay que tener visa?. Esperé pacientemente y el policía me dijo que debía bajarme en la siguiente estación a pedir una visa y entonces le mostré mi carnet de estudiante en España y le explique que yo iba a Budapest y no me dijeron nada.

En la frontera Croata el control fue estricto, aquí me di cuenta que estas fronteras son sumamente sensibles, y que aun están en conflicto, como en la época de guerra. Al llegar a la frontera ví por la ventana a un grupo de policías y yo siempre explicando que iba a Budapest y mostraba mi pasaporte y sellaban mi entrada. Cada paso de frontera la fisonomía de los pasajeros iba cambiando, personas mas altas, corpulentas, de piel blanca, uraños, de pocas palabras, y claro yo era la única de piel un poco morena y de fisonomía diferente al resto y sin querer llamaba la atención.

Finalmente llegue a la estación fronteriza Húngara, llamada Siofok, y me asuste un poco al ver a más de 20 policías formados frente a la estación, esperando el tren, aquí la revisión fue mucho mas estricta, extremadamente. Todos muy bien ataviados con abrigos, botas, gorros tipo ruso, corpulentos y altos, mujeres y hombres armados, con perros, escaleras, linternas y telefonos. Así que subió un batallón de policías fronterizos por todas las puertas del tren. Pidieron pasaporte nuevamente y uno de ellos iba a cada vagón con su escalera abriendo el techo del tren y revisando con linterna los compartimentos-después pregunté porque revisaban los techos y me respondió que a veces esconden droga, bombas o armas, que bárbaro!!. Los perros iban por los sillones del tren olfateando todo, en fin, esta vez presente mi pasaporte con la visa Húngara y mi identificación española temporal.

Ya estaba en territorio húngaro, el paisaje hermoso, grandes bosques, casitas de madera típica, grandes campos de flores y de pronto el famoso Lago Balaton que parece un mar, inmenso y celeste, se formaban olas con el viento. Siempre viajar en tren acompañado de este paisaje es un placer para los sentidos!!. En un pueblo pequeño, subió una señora mayor y se sentó a mi lado, trate de preguntarle en inglés sobre el lago y me dio risa porque ella me hablaba en húngaro y yo en castellano y nos entendíamos perfectamente!!!, yo trataba de deducir algunas palabras y ella me indicaba en el mapa algunas fotos, fue interesante. A esta conversación se nos unió un joven estudiante que hablaba perfecto inglés, y conversamos largas horas de política húngara, religión, fronteras, historia húngara, música y todo, me pareció excelente!!! Muchos datos, historias y vivencias de este país, aprendí muchísimo, cosas inimaginables, este chico era un libro abierto y yo también porque le conté mucho de mi país, fue un intercambio cultural único.

Finalmente llegue unas horas tarde a mi Congreso porque nos detuvimos tres horas en una estación esperando el paso de un tren que venia en sentido contrario y solo había un riel en esta zona, mmm así son las cosas. Me enamore de Budapest, me impacto muchísimo la ciudad y de su gente, es muy especial, pero ya les contaré mas en otra oportunidad, Suerte!!!.









2 comentarios:

Mikhaela dijo...

Hola
Errante:

Qué bien que cuentes tus anécdotas.

Uy! debes de tener miles de historias

kiyanb dijo...

Errante:

Nuestra vida es como un viaje en tren, llena de embarques y desembarques, de accidentes en el camino, de sorpresas, con subidas y bajadas.

Gracias! por compartir con nosotros tus lectores tus vivencias de viajera.